HORARIO DE MISAS
Diaria
Lunes a Jueves 9:30am
Domingo
Ingles 10am
Español  12:30pm

ADORACIÓN
Miércoles 10am a 12pm
Primer Sábado de cada mes 7pm a 10pm

CONFESIONES DOMINGOS
9:15am a 9:45am  -  11:45am a 12:15pm
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HORARIO DE OFICINA
    Lunes a Jueves: 9:00am a 3:00pm

CLASES DE CATECISMO
Domingo 11:15am a 12:15pm






                                     





Bienvenido a St. Antonio de Padua
Iglesia Catolica

2530 GARNER ROAD RAY CITY, GA 31645              1(229)455-5554              church@anthonyofpaduaga.org
La Iglesia Católica de San Antonio de Padua es una comunidad unida por la Fé.
Línea telefónica para reportar abusos:
Para reportar un abuso sexual de un menor, perpetrado por un empleado o voluntario de la Diócesis de Savannah, llame al Número de la línea para reportar abusos: 888-357-5330 o a la Oficina para la Protección de Niños y Jóvenes, 912-201-4073/4074. Para leer la política de la Diócesis sobre abuso sexual de menores, favor de visitar la página Web www.diosav.org/childyouthprotection

EWTN broadcasts the Daily Mass LIVE at 8:00 AM. It is re-aired at Noon and again at 7:00 PM. You can watch via TV or online via streaming at ewtn.com/tv/watch-live. You can also listen to the Mass LIVE on the radio, SIRIUS/XM, or listen online at ewtn.com/radio/listen-live. If you missed the live stream, the entirety of the Daily Mass can be found on demand at: https://video.ewtn.com/daily-mass/.

There will be a live streamed Mass from the Cathedral  https://livestream.com/diosav

The Hispanic Ministry Office will be livestreaming the Mass in Spanish from their Facebook page on Saturdays at 7:00 pm and Sundays at 8:00 am and 1:00 pm from San Joseph the Worker Catholic Church in Bainbridge, GA https://www.facebook.com/MHSavannah/

Habrá una Misa transmitida en vivo en ingles desde la Catedral los domingos a las 10 a.m. La página de Facebook del "Ministerio Hispano Diócesis Católica de Savannah" estará transmitiendo en vivo la Santa Misa en español desde la Parroquia San José Obrero en Bainbridge, Georgia los domingos.

Online Giving


20 de noviembre de 2020

Queridos amigos en Cristo:

Estamos a punto de finalizar un año difícil. La pandemia ha afectado nuestro diario vivir y la forma en que celebraremos las próximas fiestas. En estos momentos debemos aferrarnos al gran don de la esperanza, que Dios nos dio desde nuestro Bautismo. La esperanza nos sostiene en las dificultades y nos recuerda que fuimos creados para la eternidad y la vida con Cristo. Aun cuando todo a nuestro alrededor pareciera haber cambiado, la fe y nuestra relación con la Iglesia no tienen que cambiar. Jesucristo es el mismo «ayer, hoy y siempre» (Hebreos 13, 8). Al leer las Sagradas Escrituras encontramos el consuelo necesario y la inspiración para que nuestra relación con Dios siga creciendo.

Cuando Jesús vio a Zaqueo arriba del árbol le dijo: «baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa» (Lucas 19,1-10). Él bajó del árbol y Jesús lo recibió con alegría. Zaqueo observaba a Jesús desde la distancia. Después del saludo y la invitación de Jesús, ellos cenaron juntos amistosamente y llenos de esperanza. La vida de Zaqueo cambió para siempre debido a su relación con Cristo.

Cuando el culto público fue suspendido en marzo, la comunidad de fieles se volvió de alguna manera como Zaqueo, observando la vida litúrgica de la Iglesia desde la distancia a través de la tecnología. Incluso después de reabrir las iglesias en mayo, seguimos extrañando a muchos de nuestros hermanos y hermanas que estábamos acostumbrados a ver en las bancas que nos rodean. Extrañamos las sonrisas —que ahora se ocultan bajo las mascarillas— y las risas durante el café y donas en el salón parroquial. Hay una separación física, como la de Zaqueo en el árbol.

Sin importar lo lejos que estemos los unos con los otros y la tristeza que sentimos de no estar juntos, Jesús nunca ha dejado de buscarnos, de llamarnos a vivir en comunidad con la Iglesia y de vivir los sacramentos.

Una enseñanza básica de nuestra fe católica es que la Eucaristía es «fuente y culmen de toda la vida cristiana» (Catecismo de la Iglesia Católica,1324). A través de nuestra entrada en el misterio pascual nos encontramos con Cristo vivo y resucitado. Como cristianos, honramos un día especial de la semana, el domingo, el cual debe ser apartado como sagrado y santo. En el día del Señor, estamos llamados a reunirnos como comunidad para escuchar la Palabra de Dios y participar de la sagrada Eucaristía, a fin de que nuestra fe pueda fortalecerse y crecer. Esforcémonos por acercarnos cada vez más a Dios, especialmente en estos tiempos difíciles.

Así como cuidamos nuestro bienestar físico y emocional, también debemos de reconocer que necesitamos cuidar nuestra vida espiritual. Cristo nos llama, como lo hizo con Zaqueo, y nos invita a cenar con él. En ese sentido, yo reconozco que hay ciertas circunstancias que no han permitido a algunos individuos y familias a asistir personalmente a Misa. Pero como su obispo los invito a que dediquen un tiempo a la oración y escuchen el llamado que Cristo les hace a estar presentes en la fiesta eucarística. En la tranquilidad de su corazón, mente y alma, consideren la invitación del Señor a volver a la Eucaristía, al encuentro con aquel que es alegría, gracia, esperanza y paz.

Durante estos dos meses que tengo de fungir como su obispo, he visitado muchas parroquias, escuelas y facilitado Días de Reflexión con los Sacerdotes que prestan servicio en los 90 condados de nuestra diócesis. Durante estas visitas y Días de Reflexión hemos discutido los desafíos y esperanzas que han surgido durante este tiempo de pandemia. Me complace informarles que muchas personas asisten a Misa, y que no se han reportado brotes de Coronavirus relacionados con la reapertura de las iglesias. Esta es una buena noticia que indica que nuestras precauciones y protocolos de seguridad son eficaces. Unámonos en oración pidiendo sabiduría y paciencia mientras se desarrollan y perfeccionan las vacunas y los tratamientos para combatir este virus.

Amigos míos, gracias por su testimonio de fe y dedicación a nuestra Iglesia.

Les pido que revisen el documento adjunto, el cual explica a quienes aplica o no la Dispensa de la Obligación de asistir a la Misa Dominical, así como las directrices y recomendaciones actualizadas para nuestras parroquias. Sigamos adelante con fe y esperanza; y como lo hizo Zaqueo: siempre dispuestos a recibir a Nuestro Señor.

Quiero que sepan que ustedes y sus seres queridos siempre están en mis oraciones. Les pido que recen por mí, especialmente ahora que inicio mi ministerio episcopal en la diócesis de Savannah. Aunque no nos veamos todos los días, podemos reunirnos cada día en nuestras oraciones. ¡Alegrémonos siempre en el Señor!

En Cristo,

Reverendísimo Monseñor Stephen D. Parkes, D.D.
Obispo de Savannah